Comenzó en la década del ‘70 y se convirtió en el rito iniciático de los que querían escuchar la música del mundo casi al mismo tiempo que se producía. Fue creado por Daniel Morano, el líder de Alphonso S’Entrega, que viajaba para traer los últimos discos. Y adquirió su carácter cuando ingresó el recordado locutor Omar Cerasuolo

Daniel Morano y Omar Cerasuolo, pilares de El Tren Fantasma, el envío radial que cambió la forma de producir programas de rock

Lo que hoy aflora de las redes sociales y demás plataformas digitales, hace 50 años surgía de algunos programas de radio.

Ese ligero proceso de tribalización juvenil hoy va a los pedos, antes era más lento. Donde se igualan es en la sociabilización de usos y costumbres que son patrimonio exclusivo, nunca inclusivo, de los adolescentes. De ahí la importancia de revisitar bastante arbitrariamente por cierto, la influencia que esos programas de radio iniciales ejercían sobre esas nuevas mentes, abiertas a todo lo que los iguale a sus semejantes, o en todo caso los aleje de la esfera paterna.

Una ley natural que obviamente permanece siempre en discusión, así como está siempre presente.

El rock fue la cultura joven predominante en la última mitad del siglo pasado. Sin internet ni telefonía celular, hasta sin canales de televisión musicales, toda la parvulería adolescente se las arreglaba para estar al tanto de lanzamientos de discos, eventos varios incluyendo obviamente recitales o novedades casi personales de sus referentes musicales.

El rock no era solo una moda, era una pequeña filosofía para esa vidas incipientes que crecían sin estímulos demasiado sofisticados. Desde Woodstock hasta el Glam Rock, esa interminable galería de freaks que tan bien daban en las fotos eran un alto aspiracional para una gran cantidad de chicos y de chicas que queríamos salir del margen y tomar por asalto la hoja.

Daniel Morano en 1977: el líder de la banda Alphonso S’Entrega fue el productor de El Tren Fantasma

Los programas de radio nocturnos eran el remedio al tedio que nos generaba el mundo de nuestros padres y los métodos de los profesores. Apenas uno salía de la edad del pavo donde todo parece discutible, hasta el crepúsculo, entraba en la edad del águila que ante todo nos hervía la sangre para salir de acá, de allí o de donde sea. Es la edad en la que según los griegos uno echa alas, así que volar, lo que decimos volar, uno volaba escuchando a los Rolling Stones, asistiendo a los conciertos de Pescado Rabioso o mirando fotos de Carly Simon. Lo demás era chatura.

A todo llegábamos desde el rock, a la pintura de Kandinsky, a la literatura negra francesa de Baudelaire, Rimbaud, Artaud. También al cine de Polanski, al jazz, al soul, a la lucha de los Black Panthers y al mayo francés. Todo lo que olía a ruptura era nuestra bandera.

Ante la carencia de canales de expresión, la irritante ignorancia de las revistas especializadas y las siempre vigentes en nuestro amado rincón del planeta, tan pintoresco, persecuciones autoritarias, el mensaje nos llegaba desde la radio.

En los colegios, clubes o en los zaguanes del barrio, se hablaba de los programas musicales de la noche, como Modart en la Noche o el de Fito Salinas, como si se hablara de un partido de fútbol del equipo favorito.

Todo dentro de los parámetros establecidos, hasta que apareció en nuestras vidas El Tren Fantasma.

Nada sería igual después.

Literalmente El Tren Fantasma cambió todo.

La manera de hacer radio, de escucharla, nos cambió el oído, el gusto musical. Nada de lo que sonaba en El tren Fantasma se podía escuchar en otro lugar, en otras emisoras, en las boites y discotecas, en shows. Eran músicas que solo podían encontrarse en ese programa.

 

Fragmento del programa El Tren Fantasma por Radio del Plata, un programa de Marcelo Morano con la conducción de Omar Cerasuolo

El Tren Fantasma era Daniel Morano, incansable generador y productor de contenidos variados. A el le debemos no solo El tren Fantasma, Daniel era el líder de Alphonso S’Entrega, creó el canal de cable SoloTango con Michel Peyronel, fue el productor de Peter Capusotto y sus videos, dueño y creador de Prix D´ami, Rock&Pop TV y Bitbox FM, una de las más avanzadas y creativas radios FM. En su casa, a principio de los 80´s, vivía Luca Prodan recién llegado a Buenos Aires, además en su pasajera morada de Buzios se unió Seru Giran, porque David Lebon estaba ahí, y después llega Charly Garcia que había desmembrado su Máquina de Hacer Pájaros mientras miraba las nuevas olas. Morano es una doble página gigante con poster en la enciclopedia del rock argentino.

No obstante lo cual, diría Pappo, nada se iguala a la gesta en pos del refinamiento auditivo de toda una generación que ejerció El Tren Fantasma.

Para no deshacerme en elogios personales, me junté con Daniel sólo para hablar del Tren…

Obviamente no hay archivos, solo el baúl donde guarda listas y textos del programa, que al mirarlos hoy nos cierran toda la historia.

Aun ahora, si alguien hace una lista de temas copiada de estas, saca patente de capo radial. ¡Increíbles! es lo único que pude decir.

Con aproximadamente 16 años Daniel hace alianza con Ángel Del Guercio, el hermano de Emilio, y ponen al aire en la AM de Rivadavia, que brillantemente dirigía Morano padre, “Duendes y Profetas”, era 1972 seguramente. Se caracterizaba por poner al aire Frank Zappa & Mothers of Invention y cosas por el estilo. Salía al aire sábado y domingo de 23 a 5am.

Omar Cerasuolo

Tiempo después con Jorge Pistochi hacen “Mordisco”, que terminaría siendo el nombre del suplemento demencial de la revista Expreso Imaginario. Se sumaban Aldo Pavese y Marta Kelly para poner un disco entero al aire, y sin cerrar los mics dejaban escuchar toda su charla. Claro que la gracia estaba en que eran ellos los que charlaban.

Hasta que en 1974 empieza El Tren Fantasma. En su tímida e introspectiva primera etapa, el programa era musicalizado por Daniel Morano y conducido por Wilmar Caballero, quien unos años después crea “Alternativa” en Radio Antártida, que fue el primer programa en pasar solo rock de acá. Eran todos pibes inquietos y creativos que acabarían sentando las sólidas bases que cimentaron la FM.

Una temporada después el programa crece y se suman Sergio Aisenstein, que años después creara el Café Einstein y mas tarde Nave Jungla, otro chico inquieto, mas Rafael Bini un baluarte de la Intelligentzia porteña joven, quien pasados unos años arma Comida China, la banda donde debutan entre otros Hilda Lizarazu y Willy Crook. Con Morano se encargaban de los textos. Consiguen el auspicio de Ginebra Bols y hacen las publicidades también. Pero lo más trascendente es la incorporación del locutor cordobés Omar Cerasuolo, que terminaría imprimiendo a fuego un estilo que sería copiado luego hasta el hartazgo. Cerasuolo ya había ganado hasta un Martín Fierro por la conducción del ciclo de músicas clásicas “Los Intérpretes” con producción de Marcelo Morano, el hermano de Daniel y socio fundador con Daniel Grinbank y Ramiro Amorena de Rock&Pop.

Obvio que algo se estaba gestando.

Con estos pibitos El Tren Fantasma vive sus años más gloriosos. Eran todo lo que se debía escuchar, todos éramos sus fans. Gustavo Cerati en medio de su servicio militar iba a ver el programa a la radio, igual que yo, rogándole a Daniel Morano que le prestase algunos discos para grabarlos. En esos días Gustavo tenía una banda que se llamaba Bicicleta.

Publicidad de El Tren Fantasma de Radio del Plata, con gaffe y todo en la palabra “trasnoche”

Es que con El Tren… conseguían canjes de pasajes de Aerolíneas, que juntaban hasta llegar a pagarse un viaje a Londres o a USA, de donde Morano llegaba con 150 discos flamantes. Participó casi involuntariamente de la movida que los inmigrantes jamaiquinos armaron en Londres en la segunda parte de la década. Vio en vivo a The Specials y a Linton Kwesi Johnson, por ejemplo. De ahí trajo para su programa los primeros discos de reggae que sonaron en Buenos Aires. Además de The Clash y los Sex Pistols.

Tengamos en cuenta que estábamos con la dictadura en nuestras vidas, así que poner esos discos era casi suicida. Pero a veces ni los anunciaban o los ponían en la lista de temas para evitarse problemas horribles.

“El Tren Fantasma” no ponía canciones de rock argentino excepto las de David Lebón o Luis A. Spinetta. Tenían demasiados discos extranjeros inconseguibles, ahí radicaba su avance entre la joven guardia que esquivaba a los dictadores y sus secuaces.

El tercer tiempo se establece cuando el padre le regala a Daniel una Betamax, extraño aparato que no podemos recordar del todo, pero donde Daniel consigue grabar audios de la televisión. Nacen los separadores con voces de dibujos animados diciendo cualquier cosa. Durante muchos meses solo ponían uno que decía con voz de cartoon “¡…Me chupa el pulpo, me chupa el pulpo, me pulpa el chupo…!” que terminó siendo contraseña de pertenencia al buen gusto entre las chicas.

Ya estamos en 1978. En la FM de Radio Rivadavia la programación desde la mañana era Juan Alberto Badía temprano, al mediodía Marcelo Tinelli hacia un deportivo y a la tarde estaba El Tren Fantasma ya con Anibal Garcia, baterista de Alphonso S´Entrega musicalizando con Daniel. Después del Tren llegaba Pancho Ibañez con un regreso standard.

El afiche de El Tren Fantasma cuando desembarcó en la Rock&Pop

Ya El Tren Fantasma era grande. Omar Cerasuolo le agarró bien la onda y se empezó a lucir, anunciando delirantemente los temas, incomodando invitados y desgranando su labia señorial en medio de The Gladiators y Elvis Costello post punk. Aparecían voces esporádicamente de Pippo Cipolatti, Luca Prodan, Daniel Melingo, Omar Chabán y demás amigos.

También merced a Mochin Marafiotti, que musicalizaba en Rivadavia y tenía Caño 14, una tarde llevó al Polaco Goyeneche, que copado con El Tren… se sentó junto a Cerasuolo y empezó a presentar los temas de Joe Jackson o de Roland Alphonso como si supiera de qué estaba hablando. Terminó haciéndose una costumbre cada vez que iba a Rivadavia subía al Tren Fantasma. Alberto Locatti y Alejandro Dolina que comenzaba a hacer lo suyo en radio también visitaban el programa.

Durante los dos primeros y gloriosos años de Rock&Pop, cuando sólo se pinchaban discos, el primer programa que Grinbank puso en el aire fue El Tren Fantasma, más por fan que por decisión empresarial. Obviamente me ofrecí a coordinar un poco el aire, nada complicado porque venía grabado, ya en 1985. En una de esas salidas al aire descubrí un bluesman que no conocía y me cambió el oído también, Stevie Ray Vaughan. A él también lo puso por primera vez El Tren Fantasma.

El programa más brillante y elevado que existió en la radiofonía argentina. Que según me dijo Daniel Morano, no murió, lo tiene en un montón de cajas en su estudio.

 

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