Sumo o Luca Prodan pueden definirse como un producto difícil de vender, efímero y de asimilación tardía.Pero evidentemente, la profundidad de sus secuelas dejaron su impronta en el rocanrol argentino.Un punk italiano, L.P., embebido de esa cultura inculta y adrede, de una revulsiva inglaterra, llegó en los 80 a nuestro país y nos contó desde el barrio de Hurlingham como era el Abasto, la noche y el exceso, goteados de música e ironía.Alejandro Sokol, Diego Arnedo, German Dafunchio, Ricardo Mollo y Roberto Pettinato secundaron al pelado.Nada era previsible en un recital de Sumo : rock, reggae, funk, tango, los alaridos de Luca, la guitarra podrida de Ricardo o los fraseos de Roberto.Hasta la muerte se equivocó con ellos.Luca vive.

por Jorge Daniel Testori

 

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