Si bien el diablo conjuga con todas las descualidades humanas, también es cierto que carece del diploma de boludo y por ello, no es extraño (yo lo certifico) que posea una excelente biblioteca bien provista y protegida de las llamas hambrientas de papel en su refugio cercano al cráter y al lago donde no se acercan los pájaros.Como no es fácil ser malo como muchos creen, el diablo tuvo que conocer e interpretar a sus rivales y de allí, el origen de su mítica biblioteca.Cada escritorio con su “biblia” a la derecha y su “das kapital” a la izquierda.Cada silla afirmada en cada pata con aseveraciones de Keruac, Borges, Rimbaud y Mary Shelley, de modo que todo lector se sienta inseguro, incluso el colorado mismo.Cada sillón decorado con almohadones del ananga ranga, Nabokov y biografías de Estadistas.En buffet, solo café y ajenjo.

La columna de Jorge D. Testori

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