Aunque hoy parezca impensado, hubo un tiempo en que celebrar la Navidad era un delito. No una falta menor: podías ser multado, detenido o perder tu comida por festejarla.
Esto ocurrió en Inglaterra y en las colonias americanas durante el siglo XVII, en pleno auge del puritanismo.
¿Quiénes prohibieron la Navidad?
La prohibición fue impulsada por los puritanos, una corriente cristiana radical que buscaba “purificar” la Iglesia de Inglaterra de todo lo que consideraban corrupción católica.
Bajo el liderazgo político y militar de Oliver Cromwell, los puritanos tomaron el poder tras la Guerra Civil Inglesa y comenzaron a imponer su visión moral al conjunto de la sociedad.
Para ellos, la Navidad no era una celebración religiosa auténtica, sino todo lo contrario.
¿Por qué la consideraban un pecado?
Los argumentos eran claros y, para la época, contundentes:
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📖 “La Biblia no ordena celebrar el nacimiento de Jesús”: al no haber un mandato explícito, la festividad era vista como una invención humana.
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🍺🍗 “Fomenta la gula, la embriaguez y el descontrol”: banquetes, alcohol, música y baile eran considerados pecados graves.
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⛪ “Es una fiesta católica”: la Navidad estaba asociada a rituales romanos y medievales que los puritanos rechazaban de plano.
Para ellos, el 25 de diciembre debía ser un día común de trabajo, sobrio y sin excesos.
La prohibición: comer, cantar y festejar estaba penado
En 1647, el Parlamento inglés abolió oficialmente la Navidad.
Entre 1647 y 1660:
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🏪 Las tiendas debían abrir el 25 de diciembre como cualquier otro día.
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🚓 Soldados y autoridades patrullaban las calles de Londres buscando señales de festejo.
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🍽️ Se confiscaban comidas “festivas” como gansos, pasteles o bebidas especiales.
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🎶 Cantar villancicos, decorar casas o reunirse para celebrar podía terminar en multas o arrestos.
En las colonias americanas, especialmente en Massachusetts, la situación fue similar: celebrar Navidad podía costarte cinco chelines, una suma considerable para la época.
El pueblo se rebeló
La medida generó un profundo rechazo popular. Para gran parte de la sociedad, la Navidad no era solo religión: era tradición, comunidad y descanso.
Hubo disturbios pro-Navidad, enfrentamientos con las fuerzas del orden y protestas abiertas. En algunas ciudades, la gente salió a la calle a defender su derecho a celebrar, mientras las autoridades intentaban imponer el orden moral puritano.
El final de la prohibición
Todo cambió en 1660, con la caída del régimen puritano y la Restauración de la monarquía.
El rey Carlos II restituyó las costumbres tradicionales y la Navidad volvió a ser legal.
Con el tiempo, incluso en los territorios donde había sido mal vista, la celebración se fue imponiendo nuevamente hasta convertirse en lo que hoy conocemos.
🎄 Así que la próxima vez que te quejes de tus suegros, del calor o de comer de más en Navidad, recordá esto:
hubo un tiempo en que la gente peleó en la calle contra la policía para poder sentarse a una mesa, cantar y compartir una comida.
La Navidad no siempre fue un derecho.
Alguna vez, fue una rebelión.