9 octubre, 2026
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Nuestro río, nuestras historias: cuando los estudiantes de FinEs escriben la memoria de Berisso

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Relatos, leyendas, personajes y lugares de Berisso convertidos en literatura por estudiantes del Programa FinEs de Villa Paula

Hay historias que no aparecen en los libros de historia. Historias que sobreviven en una conversación entre vecinos, en la memoria de una abuela, en un comentario escuchado alguna vez en la esquina, en los relatos de quienes conocen el monte, el río, los barrios y las calles de Berisso.

Algunas se cuentan como anécdotas. Otras tienen algo de misterio. Algunas parecen imposibles. Y otras, quizás, comenzaron siendo completamente reales y fueron transformándose con el paso de los años.

Pero todas tienen algo en común: forman parte de la memoria de una comunidad.

Con esa mirada nació “Nuestro río, nuestras historias”, una antología de relatos producida por estudiantes del Programa FinEs 2026, Comisión Villa Paula, como parte de un Proyecto de Acción desarrollado en el marco de la educación de jóvenes, adultos y adultos mayores.

El proyecto propone recuperar mitos y leyendas urbanas locales e incorporar en los relatos el ambiente de Berisso, con sus características ribereñas. Pero detrás de esa consigna literaria hay algo todavía más profundo: la intención de recuperar una parte de la identidad berissense y evitar que esas historias se pierdan.

Escribir para recuperar la memoria

La escritura se transforma así en una forma de mirar nuevamente la ciudad.

El río, el monte, la niebla, las calles, los barrios, el viejo frigorífico Swift, Palo Blanco y otros espacios reconocibles de Berisso aparecen como escenarios de historias fantásticas, misteriosas y, en algunos casos, cargadas de una fuerte dimensión humana.

Los estudiantes no solamente escribieron cuentos: tomaron elementos de la memoria local y los transformaron en literatura.

El resultado es una colección de relatos muy diferentes entre sí, pero unidos por un mismo territorio.

Entre las historias aparece “El elegante de la niebla”, ambientada en Villa Zula y protagonizada por Gardelito, un hombre humilde que conservaba una particular elegancia y que, según la leyenda, desapareció una mañana de invierno entre la niebla del monte. Con el paso de los años, los vecinos comenzaron a decir que su figura todavía podía verse caminando entre los árboles cuando la bruma cubría el lugar.
El río también ocupa un lugar central.

En “El fantasma del Río Santiago”, una figura misteriosa aparece entre la niebla frente a un joven trabajador. Detrás del espectro existe una historia de pérdida: la de un pescador que murió durante una tormenta y cuyo espíritu habría quedado atrapado en las orillas del río, buscando que alguien contara su historia para poder finalmente descansar.

El Berisso misterioso

El monte y las costas de la ciudad se convierten también en escenario de uno de los relatos más oscuros de la antología: “El convento olvidado”.

La historia imagina una antigua congregación ubicada en la zona de Palo Blanco, cuyas integrantes habrían quedado atrapadas en el lugar y convertido en espectros que custodian la costa. Viejos pescadores transmiten la advertencia y unos jóvenes que deciden ignorarla terminan enfrentándose con aquello que, según la leyenda, permanece oculto en el monte.

El relato vuelve a tomar a Palo Blanco como territorio de misterio y construye alrededor de sus costas una historia de niebla, pescadores, apariciones y antiguos secretos.

Pero no todo es fantasmas.

También hay espacio para una historia que mezcla memoria, inmigración y uno de los grandes símbolos de la historia laboral de Berisso: el frigorífico.

El misterio detrás del Swift

En “El extraño del Swift”, un trabajador llamado Tito aparece en el relato como un personaje reservado y misterioso, vinculado al frigorífico Swift y a las calles de Nueva York.

La historia llega al narrador a través de su abuela y comienza a crecer a partir de los rumores sobre el pasado de aquel hombre extranjero. Una fotografía, la llegada de unos policías y una serie de sospechas terminan construyendo un secreto alrededor de su identidad.

El relato incorpora así otro componente fundamental de la memoria berissense: la inmigración y el mundo del trabajo, dos elementos profundamente relacionados con la historia de la ciudad.

Gardelito vuelve a caminar por Berisso

La figura de Gardelito aparece nuevamente en otro de los textos, esta vez asociada a la calle 66.

El personaje es presentado como un antiguo militar, elegante y silencioso, cuya presencia termina convirtiéndose en una leyenda de terror. Los pasos, la niebla y una presencia que parece perseguir a quienes alguna vez se burlaron de él construyen una historia que transforma una calle cotidiana en escenario de misterio.

Es interesante que una misma figura pueda reaparecer desde diferentes miradas. Eso demuestra justamente cómo funcionan las leyendas populares: no tienen una única versión definitiva. Se transforman, se mezclan y adquieren nuevos detalles cada vez que alguien las vuelve a contar.

Y también están los personajes de todos los días

Quizás uno de los relatos más singulares de la antología sea “Siete Sacos”.

Aquí desaparecen los fantasmas y las apariciones para darle lugar a un personaje reconocible de la memoria cotidiana de Berisso.

“Siete Sacos”, también conocido como “Carlitos” o “El Toto”, cuenta su propia historia. Camina por las calles de la ciudad, conoce generaciones de vecinos, duerme donde puede, observa los amaneceres, escucha a los pájaros y se convierte, con el paso del tiempo, en parte del paisaje humano del barrio.

Incluso aparece esa frase que muchos personajes populares terminan adquiriendo en la memoria colectiva: el temor utilizado por los adultos para asustar a los chicos.

Pero el relato va más allá del personaje pintoresco. Hay una mirada profundamente humana sobre alguien que convirtió su soledad en compañía y que, a pesar del cansancio y del paso de los años, termina despidiéndose de sus “lindos berissenses”.

Una ciudad que también puede contarse

Quizás el mayor valor de “Nuestro río, nuestras historias” no esté solamente en cada cuento por separado.

Está en el conjunto.

Porque cuando estudiantes de una ciudad escriben sobre su territorio, también están diciendo cómo ven esa ciudad.

Berisso aparece en estas páginas como un lugar de río y monte, de niebla y misterio, de frigoríficos y trabajadores, de inmigrantes, barrios, calles y personajes populares.

Una ciudad real y, al mismo tiempo, imaginada.

Una ciudad que puede ser escenario de una leyenda de fantasmas, de una historia transmitida por una abuela o de un personaje que durante años formó parte del paisaje cotidiano.

La propia presentación del proyecto plantea a la escritura como una herramienta para recuperar la identidad de quienes habitan Berisso, repensar las historias que los atraviesan y devolverlas a la comunidad para que no desaparezcan.

Y allí aparece una de las dimensiones más interesantes de esta experiencia educativa.

Escribir no solamente es aprender a escribir.

También puede ser recordar.

Preguntar.

Investigar.

Escuchar.

Imaginar.

Y, sobre todo, dejar una huella.

Cuando la escuela sale a buscar las historias de la ciudad

El proyecto también representa una manera de entender la educación de jóvenes y adultos: no como un espacio separado de la vida cotidiana, sino como un lugar donde las experiencias, las memorias y los saberes de quienes participan pueden convertirse en conocimiento y producción cultural.

Desde la Dirección de Educación de Jóvenes, Adultos y Adultos Mayores de la Provincia de Buenos Aires se plantea precisamente la recuperación de las voces de los estudiantes como protagonistas de sus propios procesos de formación. El proyecto de Villa Paula aparece, en ese sentido, como el cierre de un recorrido de lectura, escritura y reencuentro con la posibilidad de contar aquello que cada uno tiene para decir.

Los textos fueron reunidos en una edición artesanal realizada por Nostalgia & Rebeldía, que acompaña y materializa esta producción colectiva.

Historias que merecen seguir siendo contadas

Quizás dentro de algunos años alguien encuentre este libro y vuelva a leer sobre Gardelito, el fantasma del Río Santiago, las monjas de Palo Blanco, el extraño del Swift o Siete Sacos.

Tal vez algunos de esos relatos cambien nuevamente.

Quizás alguien agregue un detalle que hoy no está.

O aparezca otra versión.

Eso también es parte de la memoria popular.

Porque las ciudades no solamente se construyen con edificios, calles y monumentos.

También se construyen con las historias que sus habitantes deciden conservar.

Y en este caso, un grupo de estudiantes de FinEs decidió hacer algo sencillo pero enorme: tomar esas historias, ponerlas por escrito y devolverlas a la comunidad.

Para que el río siga teniendo historias.

Para que el monte siga guardando misterios.

Para que los personajes que alguna vez caminaron por nuestras calles no desaparezcan del todo.

Y para que Berisso pueda seguir contándose a sí mismo.

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