PETERIBÍ: CINCO CHICOS DE BERISSO QUE DECIDIERON BUSCAR OTROS ACORDES
Cuando el rock progresivo vuelve a sonar en las aulas y en los escenarios de Berisso
Hay algo profundamente contracultural en cinco adolescentes que, en pleno 2026, deciden mirar hacia atrás para poder avanzar.
Mientras buena parte de la música que circula entre los jóvenes está atravesada por las tendencias del momento, las reproducciones instantáneas y los algoritmos, Maxi Bulich, Theo Mitilineos, Santo Reyes, José María Azurduy y Julián Soliz eligieron otro camino.
No estaban demasiado cómodos con la música comercial o de moda que escuchaban alrededor. Querían otra cosa. Buscaron, según explican, “otros acordes, armonías, rítmicas e intervalos que lleguen al alma”.
Y en esa búsqueda encontraron un universo que para muchos de su generación parece lejano: el rock progresivo argentino.
Encontraron a Pescado Rabioso, a La Máquina de Hacer Pájaros, a Serú Girán y a toda una tradición musical en la que la canción podía durar más, cambiar de ritmo, abandonar el formato convencional y convertirse en una experiencia.
Así nació Peteribí.
Una banda nacida en la Escuela de Arte
La historia de Peteribí está íntimamente relacionada con la formación musical que sus integrantes reciben en la Escuela de Arte de Berisso.
La banda aparece registrada también como Peteribí Band y está integrada por estudiantes de esa institución: Julián Soliz, Theo Mitilineos, Máximo Bulich, José María Azurduy y Santo Reyes.
En mayo de este año participaron de una emisión especial del programa radial Montevideo y 11, realizada desde la propia Escuela de Arte.
No es un dato menor.
Porque detrás de la banda hay una institución pública de formación artística y una generación de jóvenes que encontró allí un espacio para estudiar, experimentar y encontrarse con otros músicos.
De Pescado Rabioso a Serú Girán
Las influencias de Peteribí permiten reconstruir buena parte de la historia del rock argentino.
Entre sus referencias aparecen La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán, pero también Porsuigieco, Luis Alberto Spinetta y el tango.
Es una genealogía musical extraordinaria.
La Máquina de Hacer Pájaros fue el proyecto en el que confluyeron músicos como Charly García, José Luis Fernández, Carlos Cutaia, Pino Marrone y Oscar Moro.
Mucho antes, Cutaia y Black Amaya habían formado parte de Pescado Rabioso junto a Luis Alberto Spinetta.
Y allí aparece una curiosidad que hace todavía más particular la historia.
Peteribí ya existía… en 1973
“Ámame Peteribí” es una canción de Luis Alberto Spinetta, Carlos Cutaia y Black Amaya incluida en Pescado 2, el histórico álbum doble de Pescado Rabioso publicado en 1973.
El tema es una pieza de fuerte impronta rockera y progresiva, con extensas secciones instrumentales y espacio para la improvisación.
Pero la historia no terminó allí.
En 2020, casi medio siglo después, Eminem utilizó la música de “Ámame Peteribí” para construir “Stepdad”, una de las canciones de su álbum Music to Be Murdered By. El uso fue autorizado y los autores argentinos aparecen en los créditos.
Así, una composición nacida en el rock argentino de los años setenta terminó formando parte de una producción de uno de los grandes nombres del hip-hop mundial.
Y ahora, décadas después, cinco jóvenes de Berisso llevan ese nombre a un nuevo escenario.
Julián Soliz, un capítulo aparte
Dentro de la historia de Peteribí aparece además la trayectoria de Julián Soliz.
El joven músico comenzó a estudiar guitarra siendo muy chico y con el tiempo fue incorporando distintos instrumentos: piano, batería, bandoneón, charango, saxofón y guitarra eléctrica, entre otros.
Su recorrido ya había trascendido las fronteras de Berisso.
En 2025 se consagró ganador de “Somos Bonaerenses”, el concurso de talentos emitido por Canal 9, y llegó a presentarse en el Teatro Argentino de La Plata.
Pero su búsqueda musical no quedó encerrada en el tango o el folklore.
El rock también ocupa un lugar central en su formación.
Y allí aparece una conexión particularmente significativa: Soliz tuvo la oportunidad de compartir escenario con músicos vinculados a la historia de La Máquina de Hacer Pájaros, experiencia que él mismo definió como algo hermoso.
La vieja guardia y la nueva generación empezaban a encontrarse.
Del barrio a los grandes escenarios
Peteribí ya comenzó a recorrer escenarios locales.
La banda pasó por la Fiesta del Vino de la Costa y recientemente se presentó en Cuatro Bocas Cultural, en la calle Nueva York, con una propuesta que combina composiciones propias y arreglos atravesados por la tradición de Serú Girán y el rock progresivo.
El objetivo, sin embargo, no parece ser solamente tocar.
También quieren que otros jóvenes escuchen.
Sus propios compañeros de escuela comienzan a acercarse a un género que probablemente muchos nunca hubieran descubierto por sí mismos.
Y allí puede estar uno de los mayores logros de Peteribí.
No se trata simplemente de rescatar una música del pasado.
Se trata de volver a ponerla en circulación.
Berisso también viaja con ellos
Hay otro aspecto que los integrantes de la banda destacan con orgullo: representar a Berisso.
La Fiesta del Vino, la Fiesta del Inmigrante y las tradiciones de la ciudad forman parte de su identidad.
Peteribí no parece querer desprenderse de su origen para llegar a Buenos Aires.
Por el contrario: quiere llevar Berisso consigo.
En cada escenario porteño, cada presentación y cada nuevo contacto con músicos de trayectoria, viaja también una ciudad que históricamente produjo cultura, trabajadores, artistas y músicos.
Una nueva generación descubre el rock progresivo
Tal vez allí esté la verdadera noticia.
En una época en la que pareciera que todo debe ser inmediato, breve y fácilmente consumible, cinco adolescentes eligieron una música que exige escuchar.
Una música que cambia de ritmo.
Que se detiene.
Que improvisa.
Que utiliza armonías complejas.
Que no tiene miedo de durar siete, diez o quince minutos.
Y que, sobre todo, no pretende decirle al oyente qué tiene que sentir.
Peteribí parece haber encontrado precisamente eso que buscaban al principio: otros acordes, otras armonías, otras rítmicas.
Pero también encontró algo más.
Encontró una historia.
La de Spinetta.
La de Pescado Rabioso.
La de La Máquina de Hacer Pájaros.
La de Serú Girán.
La de los músicos que los precedieron.
Y ahora, la de cinco jóvenes de Berisso que empiezan a escribir su propio capítulo.
Quizás por eso la historia de Peteribí sea más interesante que la de una banda que simplemente toca rock progresivo.
Porque mientras muchos creen que el futuro de la música está solamente en lo nuevo, ellos parecen haber descubierto otra posibilidad:
que a veces para encontrar el futuro hay que volver a escuchar aquello que alguna vez nos hizo soñar.