11 agosto, 2026
Portada » “La indignación selectiva: cuando una bandera duele más que una guerra”

“La indignación selectiva: cuando una bandera duele más que una guerra”

0
Screenshot_20260717_134341
0 0
Read Time:3 Minute, 27 Second

Berisso, una bandera quemada y una pregunta incómoda: ¿por qué algunas memorias indignan más que otras?

La imagen recorrió el mundo. Tras la clasificación de la Selección Argentina a la final del Mundial 2026 con un triunfo por 2 a 1 sobre Inglaterra, los festejos en Berisso incluyeron un episodio que terminó ocupando espacio en uno de los diarios más importantes del Reino Unido. The Times destacó las imágenes de un grupo de personas quemando la bandera de San Jorge y calificó la escena como un hecho escandaloso.

Para buena parte de la prensa británica, la noticia fue la bandera. Para muchos argentinos, en cambio, la historia no empieza ni termina ahí.

Una rivalidad que nunca fue solamente fútbol

Cada vez que Argentina e Inglaterra se enfrentan en una cancha, reaparece una historia que excede ampliamente los noventa minutos. Las Islas Malvinas siguen siendo un punto de enorme sensibilidad para la sociedad argentina y forman parte de una disputa de soberanía que continúa vigente.

Por eso, para muchos argentinos, los festejos deportivos suelen mezclarse con una memoria colectiva marcada por la guerra de 1982, los 649 soldados argentinos fallecidos, los veteranos y una reivindicación que sigue siendo política, histórica y diplomática.

Nada de esto justifica expresiones de odio o violencia contra personas. Pero sí ayuda a entender por qué la rivalidad entre ambos países tiene una carga emocional muy distinta a la que suele percibirse desde Europa.

El video que volvió a abrir la herida

En los últimos días también se viralizó un video protagonizado por un joven inglés que, durante los festejos, le gritó a un argentino:

“My dad killed your dad in the Falklands.”

(“Mi papá mató a tu papá en Malvinas”).

La frase generó una enorme repercusión porque muchos argentinos la interpretaron como una burla hacia una guerra que todavía deja profundas heridas en miles de familias.

Sin embargo, el episodio tuvo mucha menos repercusión en los grandes medios internacionales que las imágenes de la bandera quemada en Berisso. Esa diferencia alimentó nuevamente el debate sobre qué hechos reciben condena inmediata y cuáles pasan casi inadvertidos.

La discusión sobre la “doble vara”

Desde la mirada argentina aparece una pregunta recurrente.

¿Por qué una bandera incendiada ocupa portadas internacionales mientras expresiones que ridiculizan una guerra con cientos de muertos reciben mucha menos atención?

No se trata de defender una acción por la otra. Quemar una bandera puede resultar ofensivo para muchas personas, del mismo modo que burlarse de quienes perdieron familiares en una guerra también lo es.

La discusión gira alrededor del diferente tratamiento mediático y político que suelen recibir hechos similares dependiendo de quién los protagonice.

Una historia mucho más larga que Malvinas

La tensión entre Argentina y el Reino Unido tampoco comenzó en 1982.

La ocupación británica de las Islas Malvinas en 1833 es uno de los principales puntos de conflicto, pero forma parte de una historia más amplia vinculada a la expansión del Imperio Británico durante los siglos XVIII y XIX.

Durante ese período, el Reino Unido estableció colonias y dominios en numerosos territorios de América, África, Asia y Oceanía. Muchas de esas ocupaciones dejaron conflictos de soberanía que, en algunos casos, continúan abiertos hasta la actualidad.

Desde la perspectiva argentina, la cuestión Malvinas forma parte de ese proceso histórico de expansión imperial, mientras que el Reino Unido sostiene una posición distinta basada en otros argumentos jurídicos y políticos. Esa diferencia sigue siendo objeto de debate en el ámbito internacional.

Más memoria y menos odio

Las imágenes de Berisso seguramente seguirán circulando durante varios días.

Pero quizá la verdadera noticia no sea solamente una bandera incendiada, sino el enorme peso que todavía tiene una historia que, cuarenta y cuatro años después de la guerra, sigue apareciendo cada vez que argentinos e ingleses vuelven a encontrarse.

Recordar Malvinas, reclamar soberanía o cuestionar decisiones históricas de un Estado es parte del debate democrático. Lo que nunca debería perderse de vista es la diferencia entre discutir políticas de un país y fomentar el odio hacia las personas.

Porque las guerras terminan. Las heridas tardan mucho más.

 

 

Happy
Happy
0 %
Sad
Sad
0 %
Excited
Excited
0 %
Sleepy
Sleepy
0 %
Angry
Angry
0 %
Surprise
Surprise
0 %

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

WP Radio
WP Radio
OFFLINE LIVE