29 julio, 2026
Portada » Entrevista a la Lic. Karla Isela Campos
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Un nuevo paradigma en el abordaje de los consumos problemáticos en Berisso

En los últimos años, el abordaje de los consumos problemáticos ha experimentado una transformación profunda, que implica no solo un cambio de denominación, sino también una nueva manera de comprender las situaciones de consumo y las estrategias de intervención.

Desde febrero de 2024, el Departamento de Consumos Problemáticos de Berisso inició un proceso de reorganización estratégica que propone pasar de un modelo centrado en la “Prevención de las Adicciones” hacia un enfoque de “Abordaje Integral de los Consumos Problemáticos”.

Para conocer en profundidad las características de este proceso, el trabajo territorial, la atención de las personas y sus familias, el enfoque de Reducción de Riesgos y Daños, el marco legal y los desafíos que enfrenta el área, BDR dialogó con la Lic. Karla Isela Campos.


BDR: Licenciada, el Departamento ha atravesado una transformación profunda en los últimos años. ¿En qué consiste este cambio de enfoque?

Lic. Karla Isela Campos: Desde febrero de 2024 iniciamos un proceso de reorganización estratégica que trasciende lo semántico. Pasamos de un modelo de “Prevención de las Adicciones” a un modelo de “Abordaje Integral de los Consumos Problemáticos”.

Este cambio representa nuestro compromiso por garantizar prácticas basadas en derechos, fortaleciendo la red asistencial y alejándonos de los modelos de asistencia aislada para avanzar hacia un modelo de Salud Mental Comunitaria.

Partimos de una premisa fundamental: la manera en que conceptualizamos una problemática determina la forma en que intervenimos. Por eso, dejamos de reducir a la persona a una sustancia o a un diagnóstico para comprenderla desde su historia singular, sus vínculos y su contexto social y comunitario.


BDR: ¿Qué lugar ocupa el marco legal en este nuevo modelo de abordaje?

Lic. Karla Isela Campos: Es una cuestión fundamental, porque el marco legal no es solamente un conjunto de normas, sino una guía para nuestras prácticas clínicas y comunitarias.

La Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 establece que las adicciones deben ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental. Esto significa que las personas que atraviesan situaciones de consumo tienen los mismos derechos y garantías que cualquier otro paciente.

Por otra parte, la Ley N.º 26.934, que establece el Plan IACOP, brinda un marco para el abordaje integral que proponemos, incorporando además una mirada transversal vinculada con otros derechos, como los establecidos por la Ley de Identidad de Género y la normativa de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes.

En la práctica, esto significa que nuestras intervenciones son situadas. No aplicamos una receta única, sino que buscamos respetar la singularidad de cada vecino y cada situación.


BDR: ¿Cómo define el Departamento a la persona que llega en busca de ayuda?

Lic. Karla Isela Campos: Partimos de una premisa muy clara: la forma en que conceptualizamos el problema determina cómo intervenimos.

Evitamos reducir a la persona a una sustancia o a un diagnóstico. Priorizamos su historia singular, sus vínculos y su contexto social y territorial.

No entendemos el consumo simplemente como un déficit o como una expresión de peligrosidad, sino como un proceso complejo y multideterminado, atravesado por dimensiones subjetivas, económicas, sociales y propias de cada época.

Por eso, concebimos nuestro dispositivo como un espacio público capaz de alojar el padecimiento sin estigmatizar y de acompañar a las personas en el proceso de restitución de sus derechos.


BDR: Uno de los conceptos centrales de este modelo es la Reducción de Riesgos y Daños. ¿Qué significa este enfoque en la práctica?

Lic. Karla Isela Campos: Para nosotros, la Reducción de Riesgos y Daños es, ante todo, un posicionamiento ético.

Significa acompañar a la persona desde su situación real, sin imponer desde el primer momento un ideal terapéutico que quizás no pueda alcanzar.

Entendemos que el éxito clínico no siempre significa lograr una abstinencia inmediata. En determinadas situaciones, un avance muy importante puede ser que la persona consiga sostener un vínculo de confianza con el equipo, recuperar cierta organización de su vida cotidiana, fortalecer sus redes de apoyo o mantener la continuidad de sus consultas interdisciplinarias.

Trabajamos con un umbral de accesibilidad alto. Recibimos a vecinos cuyas vidas pueden estar profundamente desorganizadas y no les exigimos estándares terapéuticos rígidos desde el primer día.

Nuestra primera directriz es escuchar y alojar. Acompañamos desde la realidad concreta de cada persona, no desde un ideal terapéutico imposible.


BDR: ¿Qué lugar ocupa la familia y qué importancia tienen los referentes afectivos?

Lic. Karla Isela Campos: Para nosotros, el consumo no es un fenómeno aislado de un individuo. Se desarrolla dentro de una trama vincular y social determinada.

Por eso, especialmente en la sede de Barrio El Carmen, promovemos la participación activa de los referentes afectivos desde la primera consulta.

Nuestro objetivo es transformar el sufrimiento subjetivo en lazo social, brindar herramientas a las familias para afrontar el padecimiento de manera colectiva, disminuir el desgaste de quienes acompañan y, al mismo tiempo, favorecer la autonomía de las personas que atraviesan situaciones de consumo.

En nuestros espacios grupales aparece con mucha fuerza lo que denominamos el “efecto espejo”.

Hemos visto situaciones en las que la hostilidad inicial de un familiar se transforma en una actitud de escucha cuando esa persona escucha el testimonio de otro familiar que atravesó experiencias similares.

Ese encuentro entre pares permite comprender que muchas de las situaciones que viven no son individuales ni aisladas. La horizontalidad del grupo ayuda a desarmar el estigma, el reproche y la culpa.

En muchos casos, los propios familiares terminan convirtiéndose en promotores comunitarios de salud mental en sus barrios y en sus propias manzanas.


BDR: ¿Cómo está organizado actualmente el Departamento y cuáles son sus principales dispositivos?

Lic. Karla Isela Campos: Funcionamos bajo tres grandes ejes rectores: Asistencia Integral, Promoción y Prevención, y Capacitación.

Contamos con un equipo interdisciplinario de 16 profesionales, integrado por psicólogos, trabajadores sociales, un psiquiatra, una psicóloga social, operadores socio-comunitarios y talleristas.

La pluralidad de saberes es fundamental porque la problemática de los consumos es multidimensional. Involucra aspectos subjetivos, familiares, económicos y territoriales.

Entre los dispositivos y líneas de trabajo que tenemos actualmente se encuentran:

  • Dispositivo de Jóvenes: destinado a jóvenes en conflicto con la ley penal, en articulación con el Servicio Local de Protección de Derechos y el área de Responsabilidad Penal Juvenil.
  • Escucha Individual y Terapia: espacios de admisión, escucha y tratamiento psicológico.
  • Tratamiento y abordaje grupal: destinado a acompañar diferentes situaciones y procesos.
  • Talleres Terapéuticos: desarrollados en articulación con las áreas de Cultura y Deporte.
  • Articulación con SEDRONAR: mediante el trabajo integrado con el Dispositivo Territorial Comunitario (DTC).
  • Espacios Promocionales: a través de charlas, talleres y actividades de prevención y promoción de la salud.

BDR: El Dispositivo de Jóvenes aparece como una de las líneas más sensibles. ¿Cómo se desarrolla ese trabajo?

Lic. Karla Isela Campos: Es una de nuestras líneas de trabajo más sensibles.

Trabajamos de manera directa con el Servicio Local de Protección de Derechos y con el área de Responsabilidad Penal Juvenil.

Nos enfocamos en jóvenes en conflicto con la ley penal que, además, atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad y consumo.

El desafío es doble: por un lado, alojar el padecimiento subjetivo; por otro, acompañar la reconstrucción de un proyecto de vida que permita alejarse de las lógicas exclusivamente punitivas.

Buscamos generar herramientas que permitan pensar otras posibilidades y otros caminos para esos jóvenes.


BDR: Las estadísticas muestran una demanda importante. ¿Cuál es el alcance del trabajo realizado por el Departamento?

Lic. Karla Isela Campos: Los números reflejan la magnitud de la demanda existente en Berisso y también el alcance del trabajo territorial.

Durante 2025 atendimos a 9.507 usuarios, mientras que durante el primer cuatrimestre de 2026 alcanzamos los 2.801 usuarios.

En ese período brindamos 1.441 consultas de escucha individual, 892 intervenciones de tratamiento grupal y 652 espacios promocionales, entre charlas y talleres.

También gestionamos internaciones en comunidades terapéuticas cuando la estrategia clínica así lo requiere.

En octubre de 2025, por ejemplo, alcanzamos un pico de 2.249 usuarios. La mayoría se encontraba dentro de lo que denominamos tratamiento comunitario.

Estos números también muestran la importancia de la presencia territorial. Cuando el Estado se acerca a los barrios, aparece una demanda que muchas veces permanecía invisibilizada.

No esperamos únicamente a que el vecino llegue al consultorio. También buscamos acercarnos a la comunidad a través de los espacios promocionales y de las distintas articulaciones territoriales.


BDR: ¿Qué papel juega el trabajo territorial en este modelo?

Lic. Karla Isela Campos: Es fundamental.

Nuestra presencia en barrios como Nueva York, Barrio Obrero o El Carmen permite acercarnos a situaciones que, de otro modo, podrían permanecer ocultas o sin atención.

La lógica territorial nos permite construir vínculos, detectar situaciones de vulnerabilidad y generar estrategias de intervención más cercanas a la realidad cotidiana de las personas.

El objetivo es que la política pública llegue efectivamente a los territorios y que el acceso a la atención no dependa exclusivamente de la capacidad de una persona para trasladarse o acercarse a un dispositivo institucional.


BDR: Actualmente el Departamento no cuenta con una sede propia. ¿Cómo impacta esta situación en el funcionamiento cotidiano?

Lic. Karla Isela Campos: Es nuestra principal limitación actual.

Funcionamos de manera itinerante entre el CEAS, el CIC de Barrio Obrero y la sede de El Carmen. Son espacios prestados que utilizamos en horarios que no interfieren con las actividades de otras instituciones.

Esta situación implica un esfuerzo logístico importante. El personal debe trasladarse constantemente para cubrir las diferentes necesidades y organizar las actividades.

Pero la dificultad más importante se presenta para los propios vecinos y sus familias.

La persona debe recordar qué día y en qué horario funciona el dispositivo en cada lugar. Esta itinerancia puede dificultar el acceso espontáneo y la continuidad de las consultas.

A pesar de esto, tratamos de compensar esta dificultad mediante una red de articulación diaria con áreas como Niñez, Desarrollo Social, Derechos Humanos, Seguridad y el Hospital Larraín.


BDR: ¿Cómo se coordina un equipo interdisciplinario tan amplio en estas condiciones?

Lic. Karla Isela Campos: Es un esfuerzo logístico muy importante.

La composición interdisciplinaria del equipo responde precisamente a la complejidad de la problemática. Intervienen dimensiones subjetivas, familiares, económicas y territoriales, por lo que necesitamos diferentes miradas y saberes.

Actualmente, las tareas se distribuyen entre el CEAS, el CIC de Barrio Obrero y la sede de El Carmen.

El personal se traslada constantemente para cubrir los requerimientos de cada espacio.

La dificultad principal es que el vecino debe conocer esta dinámica y recordar dónde encontrar al equipo en cada momento.

Por eso, nuestra red de articulación interinstitucional es fundamental. Trabajamos diariamente con distintas áreas municipales y con instituciones de la comunidad para garantizar la continuidad de los cuidados.


BDR: ¿Qué significa para una persona con una vida muy desorganizada por el consumo ese “umbral de accesibilidad” del que hablan?

Lic. Karla Isela Campos: Significa que la recibimos tal como está.

Muchas personas llegan después de años de exclusión y estigmatización. Si les exigimos que dejen de consumir inmediatamente o que cumplan desde el primer día con horarios y pautas rígidas, corremos el riesgo de expulsarlas nuevamente.

Por eso, nuestra primera directriz es la escucha y el alojamiento.

El éxito inicial puede consistir simplemente en que esa persona logre sostener un vínculo de confianza con el equipo o que comience a organizar mínimamente algunos aspectos de su vida cotidiana.

Ese vínculo puede convertirse en el punto de partida para otros procesos.

Esa es la base de la Reducción de Riesgos y Daños: acompañar desde la situación real de la persona y construir a partir de allí.


BDR: ¿Qué papel cumplen las universidades y el ámbito académico en este modelo?

Lic. Karla Isela Campos: La vinculación con el ámbito académico es vital para fortalecer la calidad técnica de nuestro trabajo.

Recibimos residentes del Hospital Larraín y alumnos de la UNLP, vinculados con espacios como Psicología Forense y el Curso Interprofesional.

No se trata solamente de transmitir conocimientos. También existe un intercambio que nos permite sistematizar nuestras propias prácticas y enriquecerlas.

Además, estamos proyectando junto con la UNLP acciones de extensión universitaria que permitan llevar la prevención directamente a las manzanas de los barrios más alejados.

Creemos que la articulación entre las instituciones académicas y las políticas públicas puede generar herramientas concretas para transformar la realidad de la comunidad.


BDR: ¿Cuáles son los proyectos que se plantean para los próximos meses?

Lic. Karla Isela Campos: Tenemos varios proyectos importantes.

Estamos trabajando en la consolidación de un espacio específico para familiares de personas que todavía no desean iniciar un tratamiento. Muchas veces son los familiares quienes primero buscan ayuda y necesitan ser acompañados en ese momento de vulnerabilidad.

También proyectamos fortalecer la extensión universitaria junto con la UNLP para llevar acciones de prevención directamente a los barrios.

Nuestro objetivo es consolidar una red de articulación diaria con las áreas de Niñez, Derechos Humanos, Seguridad y el Hospital Larraín, entre otras instituciones.

Queremos avanzar hacia una política pública transversal que permita garantizar la continuidad de los cuidados, la inclusión y la restitución de derechos.


BDR: Para finalizar, ¿cuál es el horizonte que se plantea el Departamento de Consumos Problemáticos de Berisso?

Lic. Karla Isela Campos: Nuestro compromiso es consolidar una política pública de carácter transversal, que comprenda los consumos problemáticos desde una perspectiva integral y comunitaria.

Queremos fortalecer una red que permita acompañar a las personas y a sus familias, respetando sus tiempos y sus singularidades.

La inclusión y la restitución de derechos son parte central de este proceso.

El desafío es seguir construyendo una comunidad donde quienes atraviesan situaciones de consumo no sean definidos por un diagnóstico, una sustancia o una etiqueta, sino reconocidos como personas con una historia, con vínculos, con derechos y con la posibilidad de construir nuevos proyectos de vida.

Ese es el camino que estamos transitando y el desafío que tenemos por delante.


BDR agradece a la Lic. Karla Isela Campos por su tiempo y por compartir con nuestra audiencia la perspectiva, el trabajo territorial y los desafíos que atraviesa actualmente el abordaje de los consumos problemáticos en la ciudad de Berisso.

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