17 septiembre, 2026
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MARÍA LAURA FERNÁNDEZ: La mujer de Berisso que durante casi 30 años le pidió a la Justicia que reconociera quién era

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En 1977, cuando tenía 28 años, Ramón Oscar Fernández llegó a los tribunales de La Plata para pedir autorización para una intervención quirúrgica. Ya entonces decía sentirse mujer y utilizaba el nombre María Laura. La Justicia rechazó su pedido. Veintidós años después volvió a aparecer en Berisso. En 2007 finalmente consiguió autorización y fue operada en el Hospital Gutiérrez. Murió en 2016 y, años después, su historia quedó pintada en una escuela de Berisso.

Hay historias que aparecen una vez en un diario y parecen terminar allí.

Y hay otras que, cuando alguien decide volver a buscarlas décadas después, empiezan a revelar algo mucho más grande: una vida, una época, una sociedad y también la enorme distancia que puede existir entre lo que una persona sabe de sí misma y lo que los demás están dispuestos a reconocer.

La historia de María Laura Fernández pertenece a esa segunda categoría.

En julio de 1999, El Día publicó la historia de una mujer de 50 años que vivía en Berisso y reclamaba ayuda para poder someterse a una intervención quirúrgica. El diario todavía debía presentarla con el nombre que figuraba en su documentación: Ramón Oscar Fernández.

Pero aquella no era la primera vez que María Laura golpeaba las puertas de la Justicia.

Una nueva pieza documental encontrada en archivos de época permite retroceder hasta 1977.

Y allí aparece una historia extraordinaria: un Ramón Oscar Fernández de 28 años que ya decía sentirse mujer, que ya utilizaba el nombre María Laura y que había decidido llevar su reclamo ante los tribunales de La Plata.

1977: CUANDO MARÍA LAURA LLEGÓ A LOS TRIBUNALES

El documento que permite reconstruir ese primer capítulo es un recorte periodístico conservado por el CeDInCI.

El título no deja dudas sobre el motivo de aquella presentación:

“Ramón Oscar Fernández pide permiso a la justicia para cambiar de sexo”.

Y debajo, una frase que sintetizaba la situación desde la mirada periodística de aquel momento:

“Dice sentirse mujer, pero el fiscal rechazó su demanda”.

Según el recorte, Fernández había nacido el 11 de junio de 1949 y tenía 28 años.

Había iniciado una demanda judicial luego de consultar a médicos y especialistas. El expediente llevaba el número 4900 y tramitaba en un juzgado Civil y Comercial de La Plata. Su objetivo era conseguir autorización para una intervención quirúrgica.

Pero existe un detalle que convierte aquel documento en una pieza especialmente significativa: ya se hacía llamar María Laura.

El nombre que aparecería públicamente muchos años después no nació con la operación de 2007.

María Laura ya era María Laura en 1977.

¿ERA LA MISMA MARÍA LAURA?

La pregunta es inevitable.

El documento de 1977/78 identifica a:

Ramón Oscar Fernández
Nacido el 11 de junio de 1949
28 años
Se sentía mujer
Utilizaba el nombre María Laura
Había iniciado una demanda judicial para realizarse una intervención.

Veintidós años después, El Día presenta a:

María Laura Fernández
50 años
Vecina de Berisso
Registrada originalmente como Ramón Oscar Fernández
Nacida aproximadamente en 1949
Nuevamente reclamando autorización judicial para una intervención.

Además, la nota de 1999 aporta datos familiares y escolares: María Laura era hija única de Juana Sebastiani y Oscar Fernández, y había cursado la escuela primaria en la Escuela Gabriela Mistral de Berisso.

La coincidencia es extraordinaria.

Por eso, todo indica que se trata de la misma persona, con un grado de probabilidad muy alto.

Pero una investigación periodística seria debe conservar una diferencia entre probabilidad y certeza documental.

Hasta ahora no hemos conseguido el expediente judicial original de 1977, que permitiría comprobar datos adicionales —como filiación, domicilio u otros elementos identificatorios— y cerrar definitivamente la conexión.

Por eso, esta investigación considera la identificación altamente probable, pero no la presenta como una certeza judicial.

UNA JUSTICIA QUE PEDÍA EXPLICACIONES

Para entender qué significaba aquella demanda hay que volver al lenguaje y a las ideas de la época.

El caso fue sometido a pericias médicas, psicológicas y psiquiátricas.

El fiscal Oscar Agustín Sequeiros se opuso al pedido.

La concepción médica y jurídica de aquellos años era muy diferente de la actual.

La identidad de una persona trans no era entendida desde el marco de derechos que existe hoy. Para conseguir una intervención había que atravesar evaluaciones, pericias y decisiones judiciales.

No alcanzaba con decir:

“Soy una mujer”.

Había que convencer al sistema.

Y, en aquella primera batalla, el sistema no la escuchó.

El propio CeDInCI conserva el documento dentro de una colección vinculada con activismo transexual, derechos civiles y reconocimiento legal del género.

Ese dato también importa: aquel expediente no es simplemente una vieja noticia sobre una operación.

Forma parte de la historia argentina de la lucha por el reconocimiento de las identidades trans.

UNA INFANCIA VIVIDA EN BERISSO

Cuando María Laura volvió a aparecer públicamente en 1999, contó que su historia había comenzado mucho antes.

Según su propio relato, había nacido prematuramente y había sido registrada como varón.

Pero desde niña se sentía mujer.

A los siete años, sus padres la llevaron al médico porque no desarrollaba sus genitales.

Recibió entonces un tratamiento hormonal.

Según contó años después, aquel tratamiento hizo que le aparecieran vello y barba y que se detuviera el crecimiento de sus senos, pero no modificó aquello que ella sentía ser.

En la Escuela Gabriela Mistral de Berisso jugaba con las niñas.

Su utilización del baño de mujeres provocó que fuera derivada a un gabinete psicológico y posteriormente sometida a tratamientos psiquiátricos.

Sus padres intentaban resolver lo que entendían como un problema.

Pero para María Laura el problema era otro:

tener que vivir como alguien que no sentía ser.

1964: VEINTE DÍAS EN EL SECUNDARIO

A los 13 años intentó comenzar sus estudios secundarios en el Colegio Industrial de Berisso.

Duró solamente 20 días.

Según relató, la discriminación, las cargadas y el aislamiento hicieron que abandonara.

Después permaneció durante años prácticamente recluida en su casa.

Tejía, cosía y realizaba tareas domésticas.

En su testimonio de 1999 también habló de períodos de depresión, de varios intentos de suicidio y de una internación psiquiátrica en La Plata.

En 1969, según relató, había sido internada bajo la idea de que su problema podía ser otro.

Aquella época estaba atravesada por una enorme incomprensión sobre las identidades de género y las sexualidades.

María Laura resumió aquella parte de su vida con una frase que quedó registrada en la entrevista:

“Perdí mi infancia y mi adolescencia.”

1977: LA PRIMERA BATALLA JUDICIAL

El 21 de diciembre de 1977, según el recorte periodístico, María Laura —todavía registrada legalmente como Ramón Oscar Fernández— inició aquella demanda.

Tenía 28 años.

El expediente era el N.º 4900.

Y el caso pasó por la Justicia de La Plata.

Entre los nombres que aparecen asociados a aquella historia figuran el juez Víctor Carlos Sielagowski, el fiscal Oscar Agustín Sequeiros y distintos profesionales que participaron de las pericias médicas, psicológicas y psiquiátricas.

También aparece el médico Emir Spadari, quien había atendido a Fernández y aportado un informe a la demanda.

El pedido fue rechazado por el fiscal.

Y la batalla quedó abierta.

1998: LA CASA FAMILIAR Y UN SUEÑO QUE PARECÍA INALCANZABLE

Veintiún años después de aquel primer expediente, la vida de María Laura seguía marcada por la misma búsqueda.

En 1998 vendió la casa que había pertenecido a sus padres.

Quería reunir el dinero necesario para viajar a Chile y realizarse allí la operación.

Pero, según contó a El Día, después de una fiesta de despedida organizada por vecinos perdió el dinero que había reunido porque afirmó que se lo habían robado.

Después alquiló una vivienda en Berisso.

Su situación documental también era dramática.

Había perdido su libreta de enrolamiento y no quería volver a gestionarla bajo una identidad masculina.

Según explicó, eso incluso le impedía cobrar una pensión que le correspondía por sus padres.

Y entonces pronunció una frase que probablemente sea una de las más poderosas de toda esta historia:

“Es como que no existo.”

1999: MARÍA LAURA VUELVE A PEDIR AYUDA

En julio de 1999, el diario El Día contó nuevamente su historia.

María Laura tenía 50 años.

Vivía en Berisso.

Y volvía a pedir autorización para poder realizarse la operación.

Había iniciado un expediente ante el Concejo Deliberante de Berisso.

Pero allí tampoco encontró una respuesta inmediata.

El expediente estaba prácticamente detenido, “cajoneado”, según la descripción periodística, y funcionarios reconocían no saber exactamente cómo abordar aquel caso.

Para el Estado de aquella época, todavía era un caso difícil.

Para María Laura, no había nada extraño:

simplemente quería poder vivir como quien sentía que era.

“QUIERO ALCANZAR MI VERDADERA IDENTIDAD”

En aquella entrevista de 1999, María Laura explicaba que buscaba llegar a lo que llamaba su “verdadera identidad”.

Contó que había esperado durante décadas.

También recordó a los médicos del Hospital Gutiérrez de La Plata, donde había sido atendida otra persona en una situación similar.

Le habían dicho que podrían operarla gratuitamente si conseguía la autorización judicial.

El pedido ya no era solamente médico.

Era también administrativo, jurídico, económico y, en definitiva, existencial.

María Laura quería poder tener documentos acordes con su identidad.

Quería cobrar sus haberes.

Quería trabajar.

Quería dejar de ser una persona que, en sus propias palabras, parecía no existir.

2007: CASI TREINTA AÑOS DESPUÉS

Pasaron otros ocho años.

Y finalmente llegó el momento que María Laura había esperado durante décadas.

El 17 de septiembre de 2007 fue intervenida en el Hospital Gutiérrez de La Plata.

El equipo estaba encabezado por el urólogo César Fidalgo y El Día informó que se trataba de la undécima operación de este tipo realizada en ese hospital.

La operación fue posible después de obtener la correspondiente autorización judicial.

La crónica periodística resumió el acontecimiento de una manera contundente:

“Ramón Oscar pasó a ser María Laura Fernández.”

Pero quizás la frase más importante fue la que pronunció María Laura antes de la intervención:

“De esta manera voy a alcanzar mi verdadera identidad.”

El CeDInCI conserva además una referencia documental de noviembre de 2007 titulada:

“Tribunal de La Plata autoriza cambio de sexo de Ramón Oscar Fernandez a Maria Laura Fernandez”.

La resolución había sido dictada por el Tribunal de Familia N.º 1 del Departamento Judicial La Plata, según la información publicada entonces.

Después de casi tres décadas de lucha, la intervención finalmente se había realizado.

2012: ARGENTINA CAMBIA LAS REGLAS

Cinco años después de la operación de María Laura, Argentina sancionó la Ley 26.743 de Identidad de Género.

La norma fue sancionada el 9 de mayo de 2012 y estableció un cambio profundo en el reconocimiento jurídico de las identidades de género.

La ley reconoció el derecho de toda persona al reconocimiento de su identidad de género, al libre desarrollo conforme a ella y a ser tratada de acuerdo con esa identidad.

Y existe un dato especialmente significativo cuando se observa la vida de María Laura en perspectiva:

la legislación estableció que para la rectificación registral del sexo y el cambio de nombre no era necesario acreditar una intervención quirúrgica, tratamientos hormonales ni tratamientos psicológicos o médicos.

También reconoció el acceso a intervenciones quirúrgicas y tratamientos hormonales para adecuar el cuerpo a la identidad de género autopercibida sin necesidad de autorización judicial o administrativa para las personas adultas, conforme al régimen legal vigente.

La diferencia histórica resulta enorme.

María Laura tuvo que convencer a médicos, psicólogos, psiquiatras, fiscales y jueces.

Las generaciones que vinieron después encontraron un marco jurídico completamente diferente.

2016: UNA MUERTE QUE TAMBIÉN DEBE SER CONTADA

La historia de María Laura tiene un final trágico.

Una investigación periodística publicada por AUNO identifica a María Laura Fernández como víctima de un travesticidio ocurrido en 2016.

Pero aquí también corresponde ser rigurosos.

Hasta el momento no hemos localizado públicamente la causa penal completa ni una sentencia que permita reconstruir con certeza todos los detalles del hecho.

No tenemos documentados, a partir de las fuentes localizadas:

  • la fecha exacta;
  • el lugar;
  • las circunstancias concretas;
  • la identidad del eventual imputado;
  • el estado de la investigación;
  • ni una eventual sentencia.

Por eso, Berisso Digital dice que, según AUNO, María Laura fue víctima de un travesticidio en 2016, sin completar aquellos datos que todavía no han podido ser comprobados documentalmente.

Es una diferencia importante.

Porque investigar también significa saber decir:

“esto lo sabemos”

y

“esto todavía lo estamos buscando”.

Y ENTONCES BERISSO VOLVIÓ A RECORDARLA

Inauguramos el mural de Ministerio

La muerte no fue el final de la historia de María Laura.

Años después, su nombre regresó al espacio público de la ciudad.

La Escuela Secundaria N.º 5 de Berisso participó del programa provincial “Ellas no estaban pintadas” y realizó un mural dedicado a mujeres vinculadas con la historia de la ciudad.

Entre ellas estaba María Laura Fernández.

Junto a ella aparecieron otras mujeres:

  • María Roldán;
  • Graciela Carmelo;
  • Irma Pintos.

La comunidad educativa eligió a María Laura por su historia de lucha contra el odio y la discriminación hacia las personas trans y por su lucha por la identidad y los derechos.

Hay algo profundamente simbólico en ese gesto.

La mujer cuyo expediente alguna vez fue considerado un caso extraño o difícil terminó incorporándose a la memoria pública de su propia ciudad.

2023: SU NOMBRE, OTRA VEZ EN UN ACTO PÚBLICO

El 25 de septiembre de 2023, el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires realizó un reconocimiento a protagonistas y familiares vinculados con los murales del programa.

Entre ellos estuvo el mural de la Escuela Secundaria N.º 5 de Berisso, dedicado a:

Irina Pintos, María Bernabitti de Roldán, María Laura Fernández y Graciela Carmelo.

Y entonces aparece una imagen que quizás resume toda la historia.

En 1977, María Laura tuvo que presentarse ante un juez para explicar quién era.

Décadas después,

su nombre estaba pintado en una escuela de Berisso.

LA VIDA DE MARÍA LAURA, EN UNA LÍNEA DE TIEMPO

11 de junio de 1949

Nace Ramón Oscar Fernández, según el documento periodístico de época.

Década de 1950

Crece en la zona de Berisso y comienza su escolaridad.

Década de 1960

Según su testimonio posterior, desde niña se siente mujer y atraviesa tratamientos médicos y psiquiátricos.

1964

Con 13 años comienza el secundario en el Colegio Industrial de Berisso. Abandona aproximadamente veinte días después.

1969

Según su testimonio de 1999, atraviesa una internación psiquiátrica en La Plata.

21 de diciembre de 1977

Presenta una demanda judicial, según el recorte periodístico de época.

1978

La prensa publica: “Ramón Oscar Fernández pide permiso a la justicia para cambiar de sexo”.

Ya se hacía llamar María Laura.

El fiscal rechaza su demanda.

 1998

Vende la casa familiar para intentar financiar una operación en Chile.

1999

El Día publica su historia.

Tiene 50 años.

Vive en Berisso.

Acude al Concejo Deliberante en busca de ayuda.

2007

Después de años de trámites judiciales, consigue autorización.

Es operada en el Hospital Gutiérrez de La Plata.

9 de mayo de 2012

Argentina sanciona la Ley 26.743 de Identidad de Género.

2016

AUNO informa posteriormente que María Laura fue víctima de un travesticidio.

2021

La Escuela Secundaria N.º 5 de Berisso realiza el mural de “Ellas no estaban pintadas”.

2022

AUNO recupera públicamente su historia.

2023

La Provincia de Buenos Aires reconoce a las protagonistas y familiares vinculados al mural de Berisso.

EL EXPEDIENTE MARÍA LAURA

Documento 01 — 1978

“Ramón Oscar Fernández pide permiso a la justicia para cambiar de sexo”.

Estado: localizado.

Es la pieza que permite llevar la historia hasta 1977/78 y encontrar a una persona que ya utilizaba el nombre María Laura.

Documento 02 — 1999

“Una mujer de Berisso pide ser operada por haber nacido en un cuerpo de varón”.

Estado: localizado.

María Laura Fernández aparece viviendo en Berisso y vuelve a reclamar autorización judicial.

Documento 03 — 2007

“Nueva operación de cambio de sexo en el Hospital Gutiérrez”.

Estado: localizado.

La operación finalmente se realiza.

Documento 04 — Resolución judicial de 2007

El CeDInCI registra:

“Tribunal de La Plata autoriza cambio de sexo de Ramón Oscar Fernandez a Maria Laura Fernandez”.

La copia íntegra de la resolución todavía debe ser localizada.

Documento 05 — Ley 26.743

Estado: confirmado.

La Ley de Identidad de Género sancionada en 2012 modificó radicalmente el marco jurídico en el que habían tenido lugar las batallas de María Laura.

Documento 06 — Mural de Berisso

Estado: confirmado.

La Escuela Secundaria N.º 5 incorporó a María Laura a su mural dentro del programa “Ellas no estaban pintadas”.

Documento 07 — Muerte

Estado: parcialmente documentado.

AUNO la identifica como víctima de un travesticidio ocurrido en 2016.

La causa judicial continúa siendo una de las piezas que falta localizar.

LO QUE TODAVÍA NO SABEMOS

Una buena investigación también tiene que dejar abiertas las preguntas.

Hay tres documentos que permitirían completar definitivamente el expediente:

  1. El expediente judicial N.º 4900 de 1977

Es probablemente la pieza más importante.

Tenemos el número de expediente, el juzgado, el juez, el fiscal y los profesionales que participaron.

Si apareciera el expediente completo podríamos establecer definitivamente la identidad de aquel Ramón Oscar Fernández y su conexión con María Laura.

  1. La resolución judicial de 2007

Sabemos que existe el registro archivístico de la autorización.

Falta obtener la resolución completa.

  1. La causa por la muerte de 2016

Es la gran pregunta pendiente.

Porque reconstruir la vida de María Laura también significa intentar saber qué ocurrió al final de ella.

 

DE “NO EXISTO” A UNA PARED DE BERISSO

En 1999, María Laura Fernández dijo:

“Es como que no existo.”

La frase no hablaba solamente de un documento.

Hablaba de una vida.

De una infancia en la que no pudo ser comprendida.

De una adolescencia atravesada por la discriminación.

De una familia que, según su propio relato, no sabía cómo enfrentar lo que estaba ocurriendo.

De tratamientos médicos y psiquiátricos que intentaron modificar aquello que ella sentía ser.

De una escuela que no consiguió contenerla.

De una sociedad que la convirtió muchas veces en objeto de burla.

De una Justicia ante la cual tuvo que demostrar quién era.

Y de una burocracia que podía convertir un documento en una barrera para cobrar una pensión, trabajar o simplemente existir legalmente.

Pero María Laura persistió.

Llegó a los tribunales en 1977.

Volvió a intentarlo en 1999.

Finalmente fue operada en 2007.

En 2012 cambió la legislación argentina.

En 2016 murió, en circunstancias que fuentes periodísticas posteriores identifican como un travesticidio.

Y años después, una escuela de Berisso decidió recuperar su historia y pintarla en una pared.

Quizás allí esté la verdadera dimensión de esta historia.

La mujer que durante décadas tuvo que explicar quién era terminó siendo reconocida por su propia comunidad como parte de la historia de Berisso.

Y aquella frase de 1999 —“Es como que no existo”— adquiere, con el paso del tiempo, otro significado.

Porque María Laura ya no está.

Pero existe.

Existe en aquel recorte de 1978.

Existe en las páginas de El Día.

Existe en los documentos de archivo.

Existe en la historia judicial argentina.

Existe en el recuerdo de quienes la conocieron.

Existe en la memoria de la Escuela Secundaria N.º 5.

Y existe, finalmente, en una pared de Berisso.

UNA HISTORIA DE BERISSO QUE TODAVÍA NO TERMINÓ DE CONTARSE

Esta investigación no pretende convertir la vida de María Laura en una curiosidad de archivo ni reducirla a una operación quirúrgica.

La operación fue apenas un episodio de una historia mucho más extensa.

Lo verdaderamente extraordinario es que una mujer que en 1977 tuvo que acudir a un juez para intentar modificar su cuerpo terminó atravesando casi tres décadas de cambios sociales, médicos y jurídicos hasta que aquello que había reclamado como una cuestión personal terminó convirtiéndose en un derecho reconocido por la legislación argentina.

Y hay algo todavía más poderoso:

María Laura no nació para ser un expediente.

Fue una niña que jugaba con otras niñas.

Fue una adolescente que abandonó una escuela porque no encontraba un lugar donde pudiera ser ella misma.

Fue una mujer que tejió, cosió, sobrevivió a años de incomprensión y decidió llevar su identidad ante los tribunales.

Fue una vecina de Berisso que pidió ayuda.

Fue una paciente que esperó.

Fue una mujer que finalmente consiguió ser operada.

Y fue también una persona cuya vida terminó violentamente.

Pero la última palabra no la tuvo aquella violencia.

La última palabra, por ahora, la tiene una escuela.

Una pared.

Un nombre.

María Laura Fernández.

Y quizás la mejor manera de leer hoy aquella vieja frase —“Es como que no existo”— sea justamente al revés:

**María Laura existió.

Vivió en Berisso.
Luchó.
Insistió.
Dejó una huella.
Y ahora forma parte de la memoria de la ciudad.**

Nota de transparencia documental

Esta investigación fue reconstruida a partir de documentación periodística de 1978, 1999 y 2007, registros archivísticos del CeDInCI, documentación oficial de la Provincia de Buenos Aires y testimonios periodísticos posteriores. La identificación entre el Ramón Oscar Fernández del expediente de 1977/78 y María Laura Fernández está respaldada por coincidencias biográficas excepcionales, pero se mantiene como una conclusión de alta probabilidad hasta localizar el expediente judicial original. La referencia al travesticidio de 2016 procede de AUNO; al momento de esta investigación no se ha localizado públicamente la resolución judicial completa de la causa penal.

Fuentes documentales: El Día (1999 y 2007), CeDInCI, AUNO, Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y Ley 26.743 de Identidad de Género

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