Para muchos, Nada Personal, el segundo disco de Soda Stereo, suena a un plan maestro. Cumple 40 años y su sonido pulcro, su estética de vanguardia y sus himnos indelebles proyectan una imagen de perfección casi inalcanzable. Adrián Taverna, el hombre que estuvo allí —el histórico ingeniero de sonido y confidente del trío, el “cuarto Soda”—, nos cuenta la verdad: fue una genialidad nacida del caos y la ruta.
La historia detrás de su creación es mucho más improvisada y fascinante de lo que imaginamos. Lo que parecía un diseño meticuloso fue, en realidad, una tormenta perfecta de giras vertiginosas, bloqueos creativos y golpes de genialidad nacidos de la necesidad. A continuación, desvelamos los cinco secretos más impactantes detrás del álbum que transformó a Soda Stereo de una promesa del rock argentino a un fenómeno continental.
1. Un éxito nacido del “reciclaje”: La insólita génesis de “Juego de Seducción”
Contra todo pronóstico, uno de los mayores hits del disco no nació en un rapto de inspiración, sino por pura necesidad. Debido al ritmo implacable de las giras, la banda llegó al momento de grabar con muy poco material nuevo. El tiempo no alcanzaba.
En un intento por forzar la creatividad, se encerraron en una quinta en Parque del Bar, pero las canciones simplemente no fluían. Con la presión encima, la solución fue mirar hacia atrás. “Juego de Seducción” fue, en palabras de Taverna, un “reciclado”: se construyó uniendo fragmentos de dos canciones que el grupo tenía pero que nunca había grabado. Esos temas descartados se llamaban “Choripán” y “La Calle Ñaña”. Taverna advierte que no existe ningún registro de esas canciones, y cualquier versión que pudiera aparecer hoy sería un engaño creado con Inteligencia Artificial, una tecnología que él mismo rechaza.
“…Juego de seducción que eran dos partes de otros dos temas que tenían que nunca se grabaron…”
Así, una de las canciones más sofisticadas y emblemáticas de su carrera, que se convertiría en uno de sus temas más versionados, nació de la urgencia y de la brillante capacidad de reutilizar ideas que de otro modo se habrían perdido.
2. El “abismo sonoro”: Las tres claves del salto de calidad de Soda Stereo
El cambio entre el sonido del primer disco y Nada Personal fue tan drástico que Taverna lo describe como un “abismo” y un “crecimiento notable”. No fue casualidad. Tres factores clave explican esta transformación radical que definió el futuro de la banda.
• El “Training Espectacular” en Vivo: La madurez no llegó en el estudio, sino en la ruta. El primer álbum, según Taverna, “tenía como 10 temas iguales” con un pronunciado ritmo “skat”. Si para ese disco apenas sumaban unos 10 shows poco profesionales, entre ese lanzamiento y Nada Personal realizaron más de 100 conciertos. Esa experiencia les dio una solidez y una química en vivo que se trasladó directamente a la grabación.
• Nuevas Influencias y Ambición Global: Soda Stereo no quería sonar solo a rock argentino. Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti escuchaban obsesivamente lo que pasaba en el mundo para “estar a la altura”. En sus oídos sonaban The Cure, U2, Culture Club y Duran Duran. Pero había un objetivo muy concreto: Gustavo quería que el disco sonara como el álbum “Tonight” de David Bowie. Como admite Taverna, “…estábamos agarrando de todos lados y ver para dónde íbamos”.
• Revolución Técnica y Humana: El primer disco se grabó en los estudios de CBS con técnicos de otra generación, sin “cultura rock”, que veían al trío como una “molestia”. Para Nada Personal, se mudaron a los estudios Moebio para trabajar con el ingeniero Mariano López (quien ya había grabado a Spinetta y Virus). Él entendió su visión y materializó sus ideas. Este cambio humano, que según Taverna “nos cambió todo”, sumado a la incorporación de nueva tecnología como la icónica batería digital Roland hexagonal, fue decisivo.
3. El comienzo de la conquista: El primer país que visitó Soda no fue Chile
La historia popular dice que la “sodamanía” continental explotó en Chile. Si bien fue allí donde alcanzó su punto más álgido, el primer paso de la banda fuera de Argentina fue en otro lugar. A fines de 1986, el primer país que Soda Stereo visitó fue Colombia.
El viaje fue gestionado por la discográfica CBS, y no necesariamente porque hubiera una demanda previa. Fue una apuesta. La anécdota que pinta la época es que Adrián Taverna tuvo que viajar días antes para revisar los precarios sistemas de sonido de cada ciudad. En un mundo sin celulares, era la única forma de garantizar la calidad técnica.
Aunque Colombia fue la primera escala, el fenómeno estalló de forma masiva en Chile. Allí vivieron por primera vez el fanatismo extremo. Taverna recuerda la escena como si fuera una película: ya en el avión, notaron que las azafatas los trataban diferente, mirándolos y riéndose con complicidad. Antes de aterrizar, el piloto tomó el intercomunicador: “Queremos agradecer que están viajando con nosotros la agrupación musical Soda Estéreo”. Les habían avisado que 2.000 personas los esperaban en el aeropuerto. Lo increíble fue que el piloto hizo una pasada a baja altura sobre la pista para que la banda pudiera ver desde el aire a la multitud. Todo sin redes sociales ni coordinación digital. Era el nacimiento de un fenómeno.
4. La magia de la improvisación: Cómo nació “Cuando Pase el Temblor”
Definida por el propio Cerati como un “carnavalito electrónico”, “Cuando Pase el Temblor” es una de las creaciones más singulares del disco, y su origen es tan espontáneo como la canción misma.
Todo comenzó en un viaje de la banda a Jujuy. Como cualquier turista, compraron instrumentos andinos de recuerdo: sikus y un charango, entre otras piezas. Los llevaron a la quinta donde intentaban componer y los dejaron olvidados en un baúl.
Durante un momento de ocio y aburrimiento (“mucho tiempo al pedo”, según Taverna), encontraron los instrumentos y se pusieron a jugar con ellos, sin ninguna intención musical concreta. De esa sesión lúdica e improvisada, Gustavo Cerati extrajo la chispa para crear el arreglo distintivo que fusionó el folclore andino con el pulso new wave. Un himno del rock latinoamericano nació, literalmente, de un momento de juego.
Conclusión: El Eco de un Legado y una Mirada al Futuro
Estas historias humanizan la creación de Nada Personal. Revelan que detrás de un álbum que proyectaba control y vanguardia, había caos e improvisación. Fue el producto de una banda que abrazó la tecnología de su tiempo —la batería Roland, los samplers— para innovar a una velocidad supersónica, inventando las reglas sobre la marcha.
Cuarenta años después, Adrián Taverna, esa figura constante, se encuentra de nuevo en una encrucijada tecnológica. Como custodio del legado sonoro de la banda, su próximo desafío es recrear esa magia para el espectáculo “Soda Stereo Ecos”, enfrentándose a herramientas como la Inteligencia Artificial, a la cual él mismo confiesa tenerle “fobia”. Se produce así una hermosa ironía: el hombre que ayudó a Soda a ser pionero con la tecnología de los 80 es hoy el encargado de preservar ese mismo legado de la tecnología que desconfía en el siglo XXI.
40 años después, la música de Nada Personal sigue revelando secretos. ¿Qué otras historias inesperadas se esconderán detrás de las canciones que marcaron nuestras vidas?